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UNASUR y la Desintegración Nacional

Los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay anunciaron su decisión de retirarse de UNASUR, excusando la acefalía e inactividad de dicha organización; y agregando además desacuerdos con los mecanismos de toma de decisiones que imperan en esta organización.

No debería sorprender a nadie, dado el contexto geopolítico en que esta decisión se enmarca, que los gobiernos alineados con la política norteamericana y conducidos por el capital financiero decidan dinamitar uno de los pilares de la política de integración regional que impulsaron los anteriores presidentes de Sudamérica.

El canciller de Bolivia, Fernando Huanacuni flamante presidente pro-témpore, declaró que una de las razones es la fuerza política que han cobrado la Alianza del Pacífico y el Grupo de Lima.

Recordemos que el primero es una maniobra de Estados Unidos para aislar la influencia China en la región. Desde el preámbulo de la guerra comercial que vive hoy el mundo, la política norteamericana para América Latina fue intentar por todos los medios, limitar el ingreso de China. La cuña que encontró fue bloquear la vía Pacífico gracias a los gobiernos liberales instalados en Chile, Colombia, México y Perú. Más adelante, Argentina y otros países comenzaron el acercamiento a este bloque político tras el cambio de signo de sus gobiernos.

El Grupo de Lima, por su parte, se conformó con el objeto de aislar al gobierno Venezolano; uno de los últimos bastiones del nacionalismo popular que influyó Sudamérica en la década anterior. De más reciente creación, su objetivo inmediato es promover la caída de Maduro y terminar con la conducción bolivariana.

Con todo esto en mano, es evidente que una de las condiciones de triunfo de Estados Unidos en esta guerra comercial es poder terminar con los vestigios del nacionalismo suramericano, que encontró su más álgida expresión en UNASUR. Heredero del ABC de Perón y Vargas, este organismo no sólo impulsó el intercambio comercial y permitió soñar proyectos como el Banco del Sur; sino que fue fundamental para mantener la estabilidad democrática en la región frente a los intentos de golpes blandos promovidos por el Departamento de Estado.

Hoy, que el proyecto de Integración de la Nación Latinoamericana ha sido dejado de lado por la nueva oleada de gobiernos reaccionarios; la UNASUR comienza a ser un anacronismo. Sin la participación de Brasil ni Argentina, se convertirá en un organismo vacío y la única integración posible será con los vecinos del Norte. Integración que ya sabemos, no es ni democrática, ni igualitaria.

Aquellos que bregamos por una Suramérica independiente cultural y económicamente, democráticamente unida y solidaria entre pueblos y países; necesitamos de organismos como UNASUR. Macri, Temer y Trump, que sólo buscan la integración del capital financiero con el hambre de nuestro pueblo, con el ALCA les alcanza.

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